El concepto de “tratamiento médico o quirúrgico” en las lesiones.

El delito de lesiones, sin entrar a especificar qué tipo penal exacto, es uno de los más comunes en nuestro país (aunque por detrás de la mayoría de delitos contra el patrimonio.Podéis consultarlo aquí: http://www.interior.gob.es/web/archivos-y-documentacion/delitos-faltas-detenciones-e-imputaciones-y-victimizaciones) y precisamente cuenta con una de las características que tiene la mayoría de conceptos jurídico-penales tratados en este blog, la indeterminación del tipo que conlleva necesariamente la remisión a la doctrina y jurisprudencia.

No entraré a analizar cada uno de los tipos recogidos en el Título dedicado a las lesiones del Código penal, sino que me centraré en el artículo 147 CP (añado el 148 CP por ser el tipo agravado y relevante en posteriores consideraciones), que dice lo siguiente:

artículo 147.

1. El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado, como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de tres meses a tres años o multa de seis a doce meses, siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico.

2. El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión no incluida en el apartado anterior, será castigado con la pena de multa de uno a tres meses.

3. El que golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión, será castigado con la pena de multa de uno a dos meses.

4. Los delitos previstos en los dos apartados anteriores sólo serán perseguibles mediante denuncia de la persona agraviada o de su representante legal.

Artículo 148.

Las lesiones previstas en el apartado 1 del artículo anterior podrán ser castigadas con la pena de prisión de dos a cinco años, atendiendo al resultado causado o riesgo producido:

1.º Si en la agresión se hubieren utilizado armas, instrumentos, objetos, medios, métodos o formas concretamente peligrosas para la vida o salud, física o psíquica, del lesionado.

2.º Si hubiere mediado ensañamiento o alevosía.

3.º Si la víctima fuere menor de doce años o persona con discapacidad necesitada de especial protección.

4.º Si la víctima fuere o hubiere sido esposa, o mujer que estuviere o hubiere estado ligada al autor por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia.

5.º Si la víctima fuera una persona especialmente vulnerable que conviva con el autor.

Vemos rápidamente que el artículo 147 CP tipifica una misma conducta pero diferencia tres figuras delictivas según el resultado. Se trata de la diferente intensidad en las lesiones causadas, otorgando pena de prisión (alternativa a la de multa) únicamente a un resultado lesivo por el que se requiera tratamiento médico o quirúrgico. La misma definición legal nos da ciertas pistas, dado que se especifica que dicho tipo requiere “además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico” y además concreta que “La simple vigilancia o seguimento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico”.  También nos dice que se aplicará el tipo si la lesión requiere objetivamente para su sanidad, tratamiento médico o quirúrgico, por lo que la valoración subjetiva del facultativo o de la propia víctima no determinarán el tipo a aplicar, sino que será la propia herida sufrida o mejor dicho, la entidad de la misma, la que determinará si es necesario ese tratamiento que el CP indica.

A través de esta aclaración que hace directamente el Código penal podemos lanzarnos a interpretar en cada caso si la asistencia supera esa simple vigilancia o seguimiento facultativo, pero en algunos casos, debido a la levedad de las lesiones o a la facilidad para curar las heridas las dudas sobre qué tipo aplicar pueden agrandarse seriamente. Tampoco dice el CP qué ocurre con aquellos casos en los que la víctima no acude a un médico o no acepta el tratamiento indicado por el médico. En conclusión, debemos acudir a la jurisprudencia, en ciertos puntos bien unificada, del TS para dejar claros ciertos aspectos.

El TS viene reiterando ciertas consideraciones respecto de esta cuestión, y la STS número 409/2013 de 21 mayo (RJ 2013\807),  es una de las muchas que recoge precisiones generales que la Sala Segunda del TS ha ido repitiendo.

La citada sentencia expone que esa actividad que traspase la primera asistencia de la que habla el 147 CP es “Aquel sistema que se utiliza para curar una enfermedad o para tratar de reducir sus consecuencias, si aquella no es curable, siendo indiferente que tal actividad posterior la realiza el propio médico o la ha encomendado a auxiliares sanitarios, también cuando se imponga la misma al paciente por la prescripción de fármacos o por la fijación de comportamientos a seguir, quedando al margen del tratamiento médico el simple diagnóstico o la pura prevención médica”. Con ésto, queda claro no es necesario que la realice el propio médico y que deberá ir más allá del simple diagnóstico o la pura prevención, es decir, que no se trata únicamente de una actividad de cualquier clase que va más allá, en términos de tiempo, de la primera asistencia, si no que debe requerirse un tratamiento curativo que exceda de aquélla.

Seguidamente se define en la Sentencia lo que debe considerarse tratamiento médico y tratamiento quirúrgico: “En efecto prescindiendo de la mera asistencia, el tratamiento de que habla el legislador es médico o quirúrgico . El primero es la planificación de un sistema de curación o de un esquema médico prescrito por un titulado en Medicina con finalidad curativa, el tratamiento quirúrgico es aquel, que por medio de la cirugía, tiene la finalidad de curar una enfermedad a través de operaciones de esta naturaleza, cualquiera que sea la importancia de ésta: cirugía mayor o menor, bien entendido que la curación, si se realiza con lex artis, requiere distintas actuaciones (diagnóstico, asistencia preparatoria ex ante, exploración quirúrgica, recuperación ex post, etc.)”

A continuación recoge la Sala un argumento muy interesante. Arguye que es cierto que no es fácil distinguir entre tratamiento y un simple seguimiento médico pero que teniendo en cuenta el carácter facultativo del 148 CP y la flexibilidad del 147, pudiendo llegarse a penas de mínima gravedad, el margen entre tratamiento médico y lesiones leves no puede ser extenso, no puede exigirse demasiado para estimar las lesiones con necesario tratamiento médico o quirúrgico, dado que si así se hiciera, se desprotegería el bien jurídico en muchísimos casos.

Los siguientes párrafos de la Sentencia son altamente esclarecedores. Destacaré varias de las observaciones de la Sala:

  • Se debe considerar tratamiento aquél en el que se haya recurrido a medicamentos necesarios para controlar un determinado proceso posterior a una herida siempre que el paciente pueda sufrir efectos secundarios que importan un riesgo de una perturbación no irrelevante para su salud.
  • Se valorará esto último según criterios que la ciencia médica use para casos de semejante naturaleza y características, no importando si la víctima desoye la indicación médica o decide automedicarse.
  • La primera asistencia facultativa es la exigencia necesaria e indispensable para considerar la agresión corporal como una infracción penal delictiva.
  • Todo aquello que significa simples cautelas o medidas de prevención, como obtención de radiografías, pruebas de escáner o de resonancias magnéticas, sometimiento a observación si ésta no genera intervenciones corporales propiamente dichas, etc. no será tratamiento.

Otra sentencia del TS nos aclara que ciertos cuidados médicos que podrían parecer sencillos y no incluídos en lo que se considera tratamiento médico, sí lo están realmente. Se trata de la STS núm. 635/2016 de 14 julio ( RJ 2016\3751). En la misma se expone que sobre la base conceptual establecida por la jurisprudencia de la Sala (en referencia a lo expuesto anteriormente en esta entrada) se ha de recordar que en la misma primera asistencia facultativa puede fijarse un tratamiento o hacer operaciones “que equivalgan a la sutura de heridas, como tenemos dicho, con las tiritas de aproximación o puntos de papel o esparadrapo (steri-strips), que deben incluirse en el concepto de tratamiento médico como ya explicamos en precedentes fundamentos (véase, por todas, STS 1058/2012 de 18 de diciembre).”

 En otra ocasión, también muy reciente, el TS (Sentencia núm. 19/2016 de 26 enero. RJ 2016\360) se refirió a un acuerdo por unanimidad celebrado por las Secciones penales de la AP de Madrid, en la que se pretendía unificar criterios respecto de la aplicación del tipo de lesiones con tratamiento médico a diversos casos conflictivos. En dicha reunión, celebrada el 29-5-2004, se acordó que “la aplicación de antiinflamatorios, collarín cervical, y/o un período de rehabilitación, fueran consideradas como tratamiento médico”

También debo referirme a la STS número  353/2014 de 8 mayo (RJ 2014\4210 ), que aclaró varias de las cuestiones más interesantes relativas al tipo del 147.1.

Se pronunció primero sobre el reposo entendido como tratamiento médico. Dijo al respecto que “el tratamiento del dolor y la necesidad de reposo para permitir la curación tambien configuran una gravedad de la lesión que no justifica la atenuación de la pena”. Se refería la sala, tal y como expone, al reposo con fines rehabilitadores, “en el sentido de inmovilización prescrita en ciertas dolencias como fracturas óseas, problemas de articulación, etc.”.

También se refirió al tratamiento farmacológico, exponiendo que ” la prescripción por parte del médico y desde la primera asistencia de antiinflamatorios y antibióticos a administrar incluso por el propio afectado, debe calificarse de tratamiento médico, en cuanto tales fármacos habían sido prescritos en el marco de la planificación de un sistema curativo impuesto por un titulado en Medicina”.

En relación al tratamiento ortopédico estableció firmemente que “la fijación de aparatos ortopéficos integra el concepto de tratamiento médico que exige el tipo objetivo del art. 147” lo que haría encajar la colocación, por ejemplo, de escayola para permitir la recuperación de una lesión, en el 147.1.

Por último, la Sentencia hace alusión al tratamiento rehabilitador, del cual afirma que “cuando es necesaria objetivamente para la curación de las lesiones y es, o debe ser prescrita, por su médico, constituye tratamiento médico, incluso aunque tenga que ser realizada por el propio paciente como un comportamiento a seguir”.

En conclusión, aunque es cierto que la realidad de los Juzgados y Tribunales de la jurisdicción penal es tremendamente extensa y es imposible abarcar la amplísima casuística resultante de la actividad de aquéllos, también lo es que los esfuerzos jurisprudenciales respecto de este tema han dejado bastante claro cuándo se aplicará el 147.1 o cuándo los dos siguientes puntos del mismo artículo, referentes a los delitos leves de lesiones, teniendo en cuenta además que el Alto Tribunal ha decidido no establecer demasiadas exigencias para la aplicación del 147.1 , en detrimento de una indeseada aplicación masiva de los delitos leves de lesiones, que conllevaría una desprotección inaceptable del bien jurídico protegido.


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