El consumo compartido de drogas

En esta breve entrada se pretende aclarar el trato que actualmente recibe de la jurisprudencia el consumo compartido de drogas. Debemos partir para ello de que el autoconsumo es totalmente atípico, conclusión que se extrae de la propia literalidad del artículo 368 del Código penal, que prevé pena acumulativa de privación de libertad y multa para aquellos que “ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines.”

De la lectura del precepto queda claro que quien posee alguna de las sustancias mencionadas para su propio consumo no realiza una conducta típica, siempre que la cantidad no nos lleve a pensar que el sujeto que sea posee dichas sustancias lo hace con el fin de traficar con las mismas. Por ello debe limitarse el concepto del autoconsumo a la posesión de cantidades normales para el consumo propio, variando éstas según el tipo de sustancia, variable que la jurisprudencia ha tratado ampliamente y que podría dar lugar a otra entrada de este blog.

Pero, ¿Puede extrapolarse dicha conclusión al uso compartido de drogas? Es decir, si varias personas comparten drogas de manera que no se rebasen los límites de un consumo normal y no existe ningún tipo de contraprestación ¿Debe entenderse dicha conducta como un favorecimiento mutuo del “consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas” tal y como reza el precepto antes mencionado?

Si hacemos una interpretación literal del mismo, resulta obvio que si alguien comparte drogas con otras personas, esta favoreciendo  el consumo ilegal de las sustancias referidas, pero el TS se ha pronunciado sobre esta cuestión en diversas ocasiones y en una de las más recientes estableció los requisitos necesarios para que el uso compartido de drogas fuera atípico.

Se trata de la STS 360/2015 de 10 de junio (RC 2261/2014). Dicha resolución del Alto tribunal afirma primero que la creación jurisprudencial de la atipicidad del consumo compartido “constituye una consecuencia lógica de la atipicidad del autoconsumo”. Posteriormente enumera y expone los requisitos que deben cumplirse para que se estime dicha atipicidad. Por la brevedad y claridad de la exposición, dejo aquí el texto literal del TS:

  1. Que se trate de consumidores habituales o adictos que se agrupan para consumir la sustancia. Con esta limitación se pretenden evitar supuestos de favorecimiento del consumo ilegal por terceros, que es precisamente la conducta que sanciona expresamente el tipo, salvo los que ya fuesen consumidores habituales de la sustancia en cuestión.
  2. El consumo de la misma debe llevarse a cabo “en lugar cerrado”. La finalidad de esta exigencia es evitar la promoción pública del consumo y la difusión de la sustancia a quienes no forman parte de los inicialmente agrupados.
  3. Deberá circunscribirse el acto a un grupo reducido de adictos o drogodependientes y ser éstos identificables y determinados.
  4. No se incluyen en estos supuestos las cantidades que rebasen la droga necesaria para el consumo inmediato. En consecuencia, solo se aplica a cantidades reducidas, limitadas al consumo diario.

 

En conclusión, deberá tratarse de consumidores habituales que consuman la droga en lugar cerrado, constituyendo un grupo reducido de personas, completamente determinadas e identificables que posean cantidades limitadas al consumo inmediato.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s