¿A prisión por una condena inferior a 2 años?

Rápidamente, antes de entrar en detalles, es conveniente que responda a la cuestión que plantea el título de esta entrada, dado que la confusión alrededor de la misma se ha extendido considerablemente: Sí, efectivamente, una persona puede entrar en prisión por una pena privativa de libertad inferior a 2 años.

Es perfectamente entendible que aquel ciudadano que sea lego en derecho piense que cuando se impone una pena privativa de libertad inferior a 2 años es imposible ingresar en prisión. La causa es la reiteración en dicho sentido en la que caen los medios de comunicación. He oído en diversas plataformas afirmaciones con total seguridad al respecto, que no hacen otra cosa que dar una información equivocada sobre una cuestión de suma importancia, ya que la seguridad jurídica, por más que se salvaguarde con la publicación de los textos normativos para que todo ciudadano pueda conocerlos, se asegura en cierto modo a través de los medios, si éstos dan una información corroborada, por la mayor facilidad que tienen éstos de llegar a la población en comparación con un texto publicado en el BOE.

No es que vaya a producirse indefensión a nadie, ni que, como ya he insinúado, vaya a vulnerarse el principio de seguridad jurídica, pero es cierto que es igual de fácil, en este caso, dar una información veraz, que darla como se ha venido haciendo, erróneamente.

¿Y qué dice el Código Penal al respecto? Si echamos un vistazo al artículo 80 veremos que el mismo establece que “Los jueces o tribunales, mediante resolución motivada, podrán dejar en suspenso la ejecución de las penas privativas de libertad no superiores a dos años cuando sea razonable esperar que la ejecución de la pena no sea necesaria para evitar la comisión futura por el penado de nuevos delitos. Para adoptar esta resolución el juez o tribunal valorará las circunstancias del delito cometido, las circunstancias personales del penado, sus antecedentes, su conducta posterior al hecho, en particular su esfuerzo para reparar el daño causado, sus circunstancias familiares y sociales, y los efectos que quepa esperar de la propia suspensión de la ejecución y del cumplimiento de las medidas que fueren impuestas.”

Es decir, que el mismo código ya exige resolución motivada para acordar suspender una pena privativa de libertad inferior a dos años, con lo que se deduce directamente que no es una concesión automática. Además, viene a decir el precepto citado que se procederá a la suspensión si no se prevé reincidencia del sujeto activo del delito, todo ello habiendo valorado las circunstancias que rodean el hecho delictivo y a su autor.

Resulta evidente que una pena privativa de libertad inferior a dos años puede conllevar el ingreso en prisión, pero para los más incrédulos, procederé a citar una sentencia del Tribunal Supremo que cierra este debate.

Se trata de la STS 578/1998 de 27 de abril, que en su fundamento jurídico Tercero afirma que la suspensión de la pena privativa de libertad inferior a dos años es facultativa para el Tribunal, no obligatoria.

En conclusión, no costaría demasiado ofrecer una versión de nuestros textos normativos que fuera fiel a la realidad, ahorrando así mucha confusión a los ciudadanos y ayudando a transmitir conceptos jurídicos (a veces demasiado técnicos) de una forma amena y fiable a la vez .


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