Sobre la defraudación tributaria

Los impuestos, aunque molestos para todos a la hora de pagarlos, se transforman en una serie de servicios totalmente imprescindibles para el conjunto de la ciudadanía, como la seguridad que nos proporciona la policía, la tranquilidad de poder acudir a un hospital gracias a la sanidad pública , la educación que podemos recibir en sus distintos niveles o por supuesto, la joya de la corona, el sistema de seguridad social. Y es que un estado que se atribuye a sí mismo en su norma suprema el adjetivo de “social” debe recaudar dinero suficiente como para realizar un gasto público que pueda mantener esos servicios que van en beneficio de todos. El pago de impuestos es, por lo tanto, un acto de solidaridad, dejando de lado claro, un amplio debate sobre si están bien echadas las cuentas de quién ha de pagar y cuánto, dependiendo de su capacidad económica, o cuánto hemos de pagar por los distintos productos y servicios que consumimos.

Pero el caso es que la defraudación tributaria es algo común, conformando el problema del “free rider” que diríamos los politólogos. No se declara todo lo que se debería, se disfruta indebidamente de beneficios fiscales, se dejan de retener ciertas cantidades y se suceden conductas semejantes que tienen como objetivo el engaño a la Agencia Tributaria para salir más beneficiado de la colecta que hace el Estado para sufragar el gasto público. Pero cuidado, no se está defraudando siempre que simplemente se deja de pagar un impuesto.

Este hecho tiene una analogía puede que más cercana a todos. Cuando conduciendo sobrepasas la velocidad y se te descubre, se te avisa de la infracción mediante correspondencia y acabas pagando una multa por contravenir las normas de tráfico. Pero si la velocidad a la que ibas conduciendo es notablemente más alta que la permitida, a partir de ciertos límites ese exceso se convierte en algo más grave que una infracción administrativa y pasa a ser un delito contra la seguridad vial. Pues aquí ocurre lo mismo. Para poder hablar de defraudación de impuestos, como escribe Esteban Mestre Delgado, catedrático de penal en la Universidad de Alcalá, en Delitos y faltas: La parte especial del Derecho penal, ed. Colex, 2ª edición 2013, pág 488 y 489’, “Defraudar es crear una falsa apariencia de situación tributaria, de tal modo que la Administración correspondiente pueda, en su virtud, quedar engañada respecto a la existencia y contenido del deber de contribución tributaria de un determinado ciudadano. Otra aclaración de esta diferencia entre no pagar y defraudar es la que hace el Joan Josep Queralt Jiménez, también catedrático de derecho penal aunque él en la Universitat de Barcelona, en ‘Derecho Penal Español. Parte Especial, Ed. Bosch, 3ª ed., Barcelona, 1996’ , donde explica con mucho acierto que “quien declara pero no efectúa el ingreso total de la deuda que reconoce, no incurre en delito fiscal alguno, antes al contrario: quien reconoce una deuda no defrauda“.

Pues bien, en nuestro Código Penal, en su artículo 305 concretamente, se establece que la cuantía defraudada deberá ser superior a 120.000 euros, por lo que tenemos una cantidad de referencia para determinar si estamos ante un delito o ante una infracción administrativa. ¿Pero cómo determinamos esa cantidad? No es algo que pueda establecer el Código Penal ya que se convertiría en una norma casuística y su objeto no es ese. Teniendo en cuenta la cantidad de tributos que forman nuestro sistema impositivo hay que remitir a muchas normas distintas la determinación de la cuantía. Y eso convierte a este tipo penal en un tipo penal en blanco. ¿Qué significa eso? Pues sencillamente que el CP se limita a establecer el límite de los 120.000 euros y la forma de determinar esa cantidad será competencia de la ley fiscal vigente en el momento que se perpetúe  el delito. Diversas sentencias del TS avalan esa interpretación. Un ejemplo es la número 160/2009 de 12 de febrero que en varias ocasiones tilda al artículo 305 CP de tipo penal en blanco.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el período impositivo. Éste es el tiempo en el que se va produciendo el hecho imponible que acaba gravando el impuesto. Por ejemplo, el periodo impositivo del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) coincide con el año natural, y durante éste el sujeto pasivo del impuesto, el contribuyente, irá obteniendo una renta que será el hecho imponible, es decir, aquél hecho en el que el impuesto fijará su atención para obtener una liquidación final que de lugar a la devolución o el pago de un determinado importe. Pues bien, el artículo 305 CP establece, dándole seguridad jurídica a este tipo penal, que si el impuesto es de declaración periódica se observará la cantidad defraudada en cada declaración o periodo impositivo, pero si se declara dicho impuesto en un periodo inferior a 12 meses (por ejemplo el IVA es de declaración trimestral) se estará a lo defraudado en un año natural. En cambio si se trata de un tributo no periódico, deberá observarse la cantidad defraudada en el momento en que se liquide aquel hecho imponible que grava el tributo en cuestión.

¿Y qué modalidades tenemos presentes en el CP de este tipo penal? Primero de todo el tipo básico establece una pena de prisión de 1 a 5 años y multa de hasta el séxtuplo de la cuantía defraudada para el que defraude a la Hacienda Pública estatal, autonómica, foral o local, eludiendo el pago de tributos, cantidades retenidas o que se hubieran debido retener o ingresos a cuenta, obteniendo indebidamente devoluciones o disfrutando beneficios fiscales de la misma forma, siempre que como he explicado antes, la cuantía sea superior a 120.000 euros. También desde el artículo 305  al  307 CP se nos exponen un subtipo agravado y dos subtipos especializados.  El primero de ellos se aplica cuando la cantidad defraudada supera los 600.000 euros, cuando se ha cometido dicho acto delictivo en el seno de una organización criminal y cuando se oculta o dificulta la determinacón tanto del defraudador como de la cuantía defraudada utilizando instrumentos como los paraísos fiscales (es decir, Estados que proporcionan beneficios fiscales e incluso la exención de tributar a aquellos extranjeros que depositen dinero en sus bancos o constituyan sociedades en su territorio.). Este subtipo agravado tendrá como consecuencia prisión de 2 a 6 años y multa del doble al séxtuplo de la cuota defraudada.

Posteriormente se detallan dos subtipos especiales. El primero se refiere a defraudar una cuantía superior a 50.000 euros a la hacienda de la UE en 1 año natural, siendo la pena correspondiente igual al tipo básico, o bajando a prisión de 3 meses a 1 año o multa de hasta el triplo de la cuantía si la cantidad defraudada no supera los 50.000 euros pero sí excede los 4.000 euros. Igual pena dependiendo de la cantidad defraudada tiene el segundo subtipo especial, refiriéndose éste, en cambio, a defraudar a los presupuestos generales de la UE u otros administrados por ésta. Vemos por lo tanto el cambio en las cuantías cuando el bien jurídico protegido es supranacional, es decir, incumbe a un sujeto pasivo del delito por encima del Estado español.

Por último, debe recalcarse que por la comisión de este delito perderá el que lo haya perpetrado la posibilidad de obtener subvenciones o ayudas públicas y el derecho a gozar de los beneficios o incentivos fiscales o de la Seguridad Social durante un período de 3 a 6 años. También es importante destacar que la responsabilidad civil resultante del delito comprenderá la cantidad de deuda tributaria que la Administración no haya podido liquidar ya sea por prescripción u otra causa y los intereses de demora.

 Estamos por lo tanto ante un delito que ha de ser cometido por una conducta dolosa, es decir, debe el sujeto activo del delito tener conciencia y voluntad de cometer esta acción relevante para nuestro sistema penal. Pero puede el causante de este delito quedar exento de responsabilidad criminal mediante dos vías. La primera es la de las eximentes del artículo 20 CP, es decir, arguyendo que concurre una causa como la anomalía psíquica, que no dejaba comprender la ilicitud del acto al sujeto activo, ni le dejaba actuar conforme a dicha comprensión. Pero además de poder exculpar al defraudador de esta manera, puede acudirse a criterios de política criminal, es decir, situarnos en fase de punibilidad, para eximirle de responsabilidad criminal. Para ello, el 305.4 CP establece que si antes de que la Administración Tributaria le notifique el inicio de las actuaciones de investigación o antes de recibir querella contra él/ella, regulariza su situación tributaria (que reconozca y pague la deuda tributaria) , se le exonerará de culpa.

Pero si fuera tarde, y el sujeto activo del delito no hubiera dado este paso, podría aun ver rebajada su pena. Esto lo puede conseguir si antes de que transcurran 2 meses desde la citación judicial como imputado, paga la cuantía que se le ha determinado como deuda tributaria y reconoce judicialmente los hechos, tal y como actúo el jugador del FC Barcelona Lionel Messi  hace un par de años (http://elpais.com/tag/caso_messi/a/).También se aplicará esta atenuante, que servirá para poder rebajar en uno o dos grados la pena, a aquellos partícipes del delito que colaboren para identificar a otros responsables o esclarecer los hechos.

 Para acabar, si el causante del delito llevó a cabo anteriormente, con el fin de cometer defraudación tributaria, delitos contables o de falsedad documental, son consumidos éstos por el delito que establece el 305 CP. Si hubiera cometido el delito de alzamiento de bienes para darle mayor eficacia a la defraudación entrará en concurso medial de delitos, que supone la comisión de varios delitos cuando alguno es imprescindible para cometer el otro. En este caso se impondría la pena más grave en su mitad superior siempre que no supere la suma de las penas de ambos delitos.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s