Detalles sobre la omisión de socorro

Todos hemos oído hablar alguna vez del delito de omisión de socorro. Incluso los que no se dedican a estudiar los casi infinitos manuales de derecho penal habrán oído alguna vez sobre alguien que atropelló a otro y se dio a la fuga. Este es el caso que probablemente nos viene a todos a la cabeza cuando pensamos en la omisión de socorro, pero obviamente no es el único. Puede tratarse de alguien ahogándose en una piscina y otro no haciendo nada por salvar su vida, de un hombre inválido que no llama a la policía al ver a una joven siendo agredida por un maleante o de cualquier otro caso que podamos englobar en las modalidades delictivas que a continuación resumiré.

Como buen aprendiz de penalista, voy a seguir los pasos de alguien más experimentado para clasificar los delitos relativos a la omisión de socorro como Carmen Lamarca Pérez, profesora de derecho penal en la Universidad Carlos III de Madrid, que en Delitos y faltas: La parte especial del Derecho penal, ed. Colex, 2ª edición 2013, pág 210 y ss.’, divide los tipos penales relativos a la figura que hoy detallo en cuatro. Tres de ellos se regulan en el artículo 195 del Código Penal, y son la omisión de socorro personal, la omisión de petición de auxilio y la omisión de socorro por accidente del omitente. El tipo que queda se regula en el artículo siguiente, el 196 CP, que igual que el 195 se encuentra en el Título IX del libro II del citado código. Se refiere este en cambio, a la denegación y abandono de asistencia sanitaria. Hoy nos centraremos en los tres primeros, siendo este último, un caso sustancialmente diferente.

Los tres delitos de los que trata el 195 CP constituyen una omisión pura o propia. Esto significa que no se requiere que se produzca un resultado para poder imputar el delito, sino que puede hacerse por la mera inactividad del sujeto activo. De forma más comprensible, podríamos decir que si un hombre camina tranquilamente por el borde de una piscina y ve ahogándose a un niño, no se requiere la muerte del chaval para imputarle el delito al señor, sino que su simple inactividad ante dicha situación le hace autor de un delito de omisión de socorro.

Vayamos paso por paso. La omisión de socorro personal, penada con multa de 3 a 12 meses, consiste en la inactividad de un sujeto ante la situación de otro sujeto, que se encuentra en peligro. Detallemos más este supuesto. Un caso fácil de imaginar es el que acabo de exponer en el anterior párrafo. ¿Qué requisitos debe cumplir el supuesto anterior para que constituya claramente un delito de omisión de socorro personal? Pues bien, la solución nos la da la jurisprudencia, que establece como requisito que el sujeto pasivo, en este caso el niño que se ahoga en la piscina, debe hallarse en situación de desamparo y en peligro manifiesto y grave, ambos conceptos abstractos que dan para mucha discusión, quedando la doctrina con el trabajo de aclarar el asunto. Muñoz Conde, profesor de penal en la Universidad Pablo de Olavide, nos da la solución. El más que experto en la materia ,  entiende como desamparado a quien “no puede prestarse ayuda a sí mismo” y por peligro entiende la probabilidad de que se produza un resultado lesivo, debiendo ser dicho peligro manifiesto, es decir, que el hombre medio sea capaz de comprobar su existencia, y ha de ser grave, que tal y como dice la profesora Lamarca, es entendida dicha gravedad por doctrina y jurisprudencia, como la capacidad de que el peligro produzca un resultado perjudicial para la vida o la integridad. Resumiendo, que el niño que nos hemos imaginado debe ser incapaz de salvarse por sí mismo. Además debe ser probable que se produzca un resultado lesivo grave, y es que no es lo mismo lo que ocurriría si nadie saca de la piscina al niño, ahogándose si así sucediera, que lo que pasaría si en cambio, se tratara de un hombre que se ha quedado trabado en un barrizal con su coche a cientos de kilometros de su vivienda y no es capaz por si mismo de solucionarlo debido a las grandes dimensiones del automóvil. Por último, quien debiera prestar auxilio a ese niño, el sujeto activo del delito, debe poder apreciar que el niño se está ahogando en la piscina.

La omisión debe producirse con dolo, es decir, no cabe la omisión de socorro imprudente. Lo demuestre la Sentencia del Tribunal Supremo número 479/2006 del día 28 de abril, en la que se condena a dos sujetos que transportaban a inmigrantes ilegales, que se encontraban en situación de peligro por las condiciones en las que eran transportados. Dicho tribunal los condenó, además de otros delitos, por el de omisión de socorro, al establecer con claridad por los hechos, que ambos conocían el estado de los inmigrantes que iban en el vehículo.

Por último, debo citar otra sentencia del Alto Tribunal, la número 42/2000, de 19 de enero. En ella se detallan (haciendo referencia a otras sentencias dictadas por el mismo órgano jurisdiccional) los requisitos que debe cumplir un supuesto para ser propio de una omisión de socorro, y son los siguientes:

  1. La omisión de socorro a alguien que se encuentra desamparado y en peligro manifiesto y grave, cuando necesite protección de forma conocida y no haya riesgo para el sujeto activo o para un tercero, requiriendo que no se vaya a causar una lesión desproporcionada en relación con la ayuda que necesita el sujeto pasivo.
  2. Que la conducta omisiva del sujeto activo sea reprobable.
  3. Que no únicamente se conozca el desamparo de la víctima y la necesidad que tiene de auxilio sino que además el sujeto activo pueda actuar para socorrerla.

Vamos ahora con el segundo tipo. La pena es la misma que la del caso anterior, multa de 3 a 12 meses. El ejemplo que mejor puede aclarar este tipo penal es, por seguir con el ejemplo de la piscina, el de un anciano con problemas físicos causados por la vejez, que ve al niño ahogándose en la piscina. El pobre anciano será incapaz de ayudar por si mismo a la víctima, pero sí puede solicitar ayuda más o menos de forma inmediata. Por lo tanto, incurrirá en esta modalidad delictiva de la omisión de socorro el que no solicite ayude para otro que se encuentra en grave peligro cuando él mismo no puede prestarsela. Se requiere además que la petición de auxilio se realice con la mayor rapidez posible, y solo hará falta que el sujeto activo (en este caso, el anciano) crea, fundadamente, que ha hecho todo lo posible para no omitir la petición de auxilio de el que lo requiera.

Por último, tenemos la omisión de socorro por accidente del omitente. En este tipo sí podemos imaginarnos el típico caso de un atropello con fuga, porque es probablemente el que mejor se ajusta al supuesto en cuestión.

Es además, el tipo que mayor pena conlleva de los tres, que es la de 6 meses a 18 meses de prisión si el accidente fue fortuito, y de 6 meses a 4 años si fue causado imprudentemente, por lo tanto estamos tratando con el tipo agravado de omisión de socorro. Con el ejemplo queda suficientemente claro el supuesto, pero debemos precisar sus características. Se trata igualmente de una omisión pura o propia, porque no importa el resultado que se produzca. Imaginemos el caso del atropello con fuga. Miguel conduce imprudentemente a alta velocidad por la noche y atropella sin intención de hacerlo a Julián. No es decisivo que Julián acabe muriendo o no para el delito de omisión de socorro (sí lo será para imputarle el homicidio imprudente o las lesiones imprudentes en su caso), sino que lo importante es si Miguel acude a ayudarle. Por lo tanto, la mera inactividad de Miguel, aunque Julián sobreviviera, supondría el incurrir en un delito de omisión de socorro.

De esto último también podemos extraer que este tipo en concreto solo puede ser realizado sin dolo, ya que si existiera dolo no se trataría propiamente de un accidente, sino que pasaríamos a analizar la concurrencia de los tipos de homicidio o lesiones. Otra cuestión a analizar sería la que nos lleva a comprobar la concurrencia de un caso de comisión por omisión (artículo 11 CP), donde por infringir un deber especial el omitente, se hace responsable del resultado. Es decir, que si un padre, que tiene el deber legal de proteger a su hijo, omite una situación de grave peligro en la que se encuentra su hijo, si éste falleciera, se considerará que el padre ha producido dicho resultado y se le imputará por ello. También se considera comisión por omisión la situación en la que, siguiendo el anterior ejemplo, Miguel crea dolosamente el riesgo para la vida de Julián, atropellándolo, y dolosamente también omite el auxilio que le debe. Cabe también concretar que no se aplicará este tipo agravado si la víctima fallece en el momento del accidente o si otras personas acuden en su ayuda antes.


2 respuestas a “Detalles sobre la omisión de socorro

  1. Si es en caso de una riña en donde una persona sale lesionada y a esta se le intenta prestar auxilio y recuperarse pero la misma continua agresiva con el que se le acerca, y se le pide que se retire y despues aparece con mas leciones????

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    1. Buenas noches Luis. No entiendo muy bien el final del mensaje, pero por lo que usted dice al comienzo, si dentro de una riña uno sale lesionado y cualquier persona lo intenta ayudar, quienes pretendan ayudarle cumplirán con el deber que tenían de prestarle auxilio (si es que se encontraban en una situación en la que no había riesgo para ellos mismos) y si el lesionado se muestra agresivo cometerá otro delito de lesiones si le causa alguna lesión a quienes acuden en su ayuda. Ahora bien, si el inicialmente lesionado en la riña ataca a quienes acuden en su ayuda, estos últimos podrán defenderse amparándose en el 20.4 CP relativo a la legítima defensa.

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